LA PARED


En este mundo tan veloz que se pasó de vuelta y tan efímero que no guarda nada para mañana, hay que celebrar que todavía se pueda disfrutar de un espectáculo artístico conceptual como este  ya que a pesar de los esfuerzos de vaya a saber uno que poder, para que la cultura y las artes vayan en decadencia existe una gran multitud aquí en Argentina con record de estadios para un mismo espectáculo y en el mundo entero que vio y verá este increíble espectáculo. Cualquiera que haya comprado una entrada sabia más o menos lo que iría a escuchar y no eran canciones que precisamente se dejen escuchar en estos tiempos por las radios, musicalmente muy lejano de lo que se pretende instalar hoy día, lleno de maquinas de ritmo con pobres melodías muchas veces revividas para venderlas como nuevas a oídos sin historia y cantadas por títeres bien entrenados que no pueden decidir ni que color de ropa interior llevan, llenos de mensajes que solo servirán para pasar un rato ocultando la basura de alrededor y hipnotizando a los que dejan entrar esa falsa realidad que muestran y que muchos desesperan por alcanzar.

A pesar de presenciar un alucinante espectáculo con el mejor sonido que puedas imaginar, unas proyecciones perfectamente sincronizadas con un escenario gigantesco que pasa a ser un pantalla de cine de extrema calidad de casi 90mtrs, el tema es que se trata de una obra artística en todos los sentidos que sobrepasa lo musical y de ahí mi asombro de que todavía al mundo le quede lugar para disfrutar masivamente de este mensaje que parece que 33 años después de escrito está más vigente que nunca. No es que Roger Waters sea el único abanderado o el mejor, pero si un buen ejemplo.

No quiero dejar de hacer mención a los que siempre detrás de un mensaje que molesta a grandes intereses y otros ignorantes solo se suben a ese tren por estupidez, pretenden instalar dudas acerca de si canta o hace playback, si bien hay muchas explicaciones para corroborar que no es así es un hecho que si existiera no cambiaria en absoluto porque el espectáculo no pretende resaltar al músico o a la banda sino que busca resaltar un hecho que roza lo teatral o cinematográfico, o de si un músico millonario puede hacer critica al sistema es que realmente no conocen nada de la historia de Roger y no vale la pena esforzarse para enseñar a quien no quiere aprender. Si algunos no se dedicaran a difundir su propio fracaso transformado en criticas(como dice Mollo “El periodista que se muere por tocar”) no solo a este hecho sino a muchos otros y colaborarían, el mundo seguramente giraría mas aceitado.

“Me llamó la atención que un periodista me mostrará el prólogo del libro Amusing ourselves to death, que describe los contrastes y preocupaciones de George Orwell y Aldous Huxley. Lo que le preocupaba a Orwell es que los libros pudieran ser prohibidos. La inquietud de Huxley era mucho más realista: que hubiese tanta distracción, tanta búsqueda de placer en la gente que ésta ya no quisiera leer libros. Ni siquiera había que prohibirlos. Nadie se interesaría en ellos. No me gustaría que eso pasara en la juventud. Hay tipos que están en la misma pieza y ni siquiera se miran entre ellos, pero se están mandando mensajes por el teléfono. Qué mierda le pasa a estas personas?”…entrevista a R.W. en una radio chilena

   

Cada cañón que se hace, cada buque de guerra que se echa al agua, cada cohete que se lanza significa, a fin de cuentas, que se está robando de los que tienen hambre y no son alimentados, de aquellos que tienen frío y no son vestidos. Dwight D. Eisenhower

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